Coherencia – Hacia donde Vamos ?

Preguntarnos el para qué de cada acción es muy importante.

Muy comúnmente, los seres humanos nos sentimos perdidos, especialmente al llegar a ciertos puntos clave de nuestra vida, como si no supiéramos quiénes somos, cuáles son nuestros objetivos, por qué actuamos de una u otra forma. Esa sensación de no tener control sobre nosotros mismos está relacionada con la falta de conexión que existe entre nuestros deseos profundos y lo que realmente hacemos.

¿Por qué escogemos estudiar una carrera universitaria que no representa nuestra verdadera vocación? ¿Por qué nos casamos si preferimos la soltería? ¿Por qué tenemos hijos antes de conseguir la estabilidad económica y emocional necesaria para llevar adelante una familia?

No actuar con coherencia a la hora de tomar tales decisiones puede afectarnos gravemente para el resto de nuestras vidas, así como al resto de las personas involucradas, como ser pareja e hijos. Pero no se trata de una mera equivocación, sino de la consecuencia de una fuerte influencia que nos condiciona desde que nacemos, y que nos la transmiten nuestros mayores y los medios de comunicación: el mundo nos dice cómo debemos ser, qué debemos hacer, qué debe gustarnos y, en muchos casos, acabamos por creerlo; aunque, tarde o temprano, la verdad aflora.

 

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Cualquier parecido con tu propia vida perdónalo

Que deseo explicarte cuando digo “Impulsores de malestar emocional”

Son fijaciones cognitivas que hemos recibido dentro de los mensajes que nos llegaban de pequeños.

Obviamente, ninguno de ellos ha sido en forma maliciosa, si podemos detectarlos, y colocarlos en su lugar, es decir, darle la importancia y espacio que se merecen, podremos avanzar sin tanto temor a equivocarnos, o procastinando (postergando, saboteando) nuestra autoestima y nuestro desarrollo personal en búsqueda de una perfección.

Aquí los ejemplos: DEBES ser “perfecto”, “fuerte”, “complaciente”, “date prisa”, “cállate”, “no contestes a los mayores”, “no toques”, etc.etc. el estrés emocional que estas frases tan comunes de madres y padres a hijos.

El concepto se hace más complejo si se incorporó a ese mensaje de instrucción, “las personas sólo te aceptarán o te querrán si ….”

En qué nos afecta tener estas premisas al momento de la vida práctica durante toda la vida si es que no aprendimos en algún momento a revelarnos y desmitificar(quitar el mito) a esas “instrucciones”?

El sentir que se DEBE ser PERFECTO

  • Nos costará diferenciar lo importante de lo accesorio, siempre encontraremos defectos en nosotros y los demás, pues todo es perfectible.
  • Demoraremos en decidir iniciar algo hasta que no lo encontremos perfecto.
  • Nos costará valorarnos y valorar a los demás.
  • Será todo un esfuerzo reconocer nuestros errores y aprender de ellos.
  • Avanzar con proyectos en los que se va incrementando el nivel de perfeccionamiento.
  • Sobre exigirnos al extremo de enfermarnos o infringir la ley y otras formas de “tapar el hecho de sentirnos imperfectos”.

El concebir que se DEBE ser FUERTE

  • Estaremos limitados en dar y recibir amor
  • Tendremos que perdonarnos las lágrimas, la ternura, la sensibilidad, necesitar a otros y hasta pedir ayuda.
  • La capacidad de expresar sus sentimientos.
  • Acercarse o dejar que otros se acerquen.

El concepto “apúrate” “date prisa”

  • Tendremos que perdonarnos hacer las cosas despacio, darnos permiso de vivir sin apresurarnos, perder un tren por llegar tarde y tomar el siguiente.
  • Nos será extraño o complejo, “degustar” la vida, aprender a disfrutarla “sin culpa”, darnos permiso de vivir sin estrés, dar a los otros y a las vivencias el tiempo de dedicación que precisan o merecen.

La instrucción de DEBES COMPLACER

  • Sólo siente valor por si mismo si: le dicen cosas agradables de su persona.
  • Sería conveniente aceptarse a si mismo, a pesar que deje una mala impresión en alguien, resulte indiferente a las personas, le caiga mal a alguien o alguien se enfade por su accionar.
  • Le resultará complejo, ser auténtico, hacer lo que considera oportuno sin tener aprobación de los demás, será difícil decir NO.
  • Sentirse exitoso, pues para lograr una meta no siempre se puede agradar a todo el mundo.

Considero que será interesante, que cada un@ evalúe su propia historia y se permita, de aquí en más, poner en su propio punto de equilibrio, cada uno de los mensajes recibidos y ser creativo a la hora de educar a los hijos propios.

Ser consciente que es maravilloso, dar el 100% de uno mismo ante los desafíos de la vida, genera mucho placer, siempre y cuando, el resultado, no afecte la valoración y la autoestima propia, y nos permita disfrutar el maravilloso viaje que es “vivir” y saborear las victorias y los fracasos como experiencias de crecimiento personal, y con total y absoluta integridad les cuento que estas “presiones” las he vivido en mi propia “piel”, y con 51 años aún me cuesta pedir ayuda, perdonarme, y darme la oportunidad de aprender a equivocarme, con lo cual, la mayoría de las veces, demoro y/o boicoteo mis propios planes por ese “temor” a que no salgan perfectos.

En la crianza de mis 3 hijos, he estado en un extremo y en otro, haciendo mi mejor esfuerzo por lograr el equilibrio, y realmente, diría que lo mejor que puedo ahora hacer por ellos, es ya mismo darles a leer este artículo para que por sí mismos evalúen lo que desean hacer con los “mandatos familiares recibidos”. Gracias.

Cual es tu IDEAL de vida ?

En la incansable búsqueda del SER que mora en mi, en ese transitar a veces con dirección y otros en automático, me he dado cuenta que la emoción no pasa por encontrar a otra persona, sino encontrarme primero a mi misma, lo describe muy bien Sergio Sinay a través de Condiciones del buen amor: “El encuentro” por Sergio Sinay

Y si encontrar el amor no es el Ideal, hacia donde girar el rumbo?

A mi humilde comprender debo rotar las velas hacia mi propio IDEAL DE VIDA, imaginarla, sentirla, disfrutarla, tal como deseo que sea, en ese transitar nuevamente se presenta la bifurcación, elegir cualitativamente o cuantitativamente? que dilema, en qué ámbitos… acaso en todos da igual ? acaso menos es más en todos los órdenes de esta existencia ?

No lo creo, vivir en paz implicó para mí adquirir nuevas actitudes, conocimientos, esfuerzos, dedicación cotidiana y constante.

Y ahora que más? pues no sólo hay que vivir en paz interior … hay que “pagar” para mantener a mis hijos en un ambiente de paz, dado que no todos los sitios son pacíficos en la distribución geográfica de un país.

Abrir la mente y soltar toda creencia del pasado es la consigna constante, el alma y la vida tienen prisa, las cuentas y los ruidos se incrementan y mi actitud a de ser la que consiga llevar a buen puerto a estos seres de luz que son mis tres bellos hijos, que sientan que no están solos aunque han crecido, que vuelvan a sentir amor y no lástima, que sus vidas crucen el techo invisible de los límites personales y se lancen a jugar con la vida que los espera ansiosa por conocer sus dones. (continuará)

 

 

Condiciones del buen amor: “El encuentro” por Sergio Sinay

¿En qué lugar me encontraré con la persona de mis sueños?

¿A quien designo el destino para hacerme feliz? Preguntas como estas, más explícitas, menos directas, suelen impulsar nuestras búsquedas amorosas.
Parecen todas hijas de una misma creencia: el que busca encuentra.
Y allí podemos vernos, peregrinos infatigables, movedizas hormiguitas que van y vienen por los senderos
de la existencia con tesón, a veces con desesperación, aparentemente, con certeza de su destino.
¿Qué buscamos cuando nos internamos en estos rastreos afectivos? Hay tantas respuestas como personas.
Seguridad – ternura – compañía – protección – admiración – certeza – calor – diversión – pasión –– armonía – paz, la lista puede tornarse infinita. Y también puede caber en una palabra: felicidad – nada más y nada menos –

La felicidad tendrá una cara, un cuerpo, un nombre. Alguien será motivo, origen y destino, fuente y receptáculo amoroso. No solo buscan los que están solos. Hay quienes en un momento creyeron haber encontrado y ahora, acompañados todavía por esa persona, se sienten insatisfechos. Y se dicen que este no fue el encuentro “verdadero”, que aún deben seguir buscando, que reconocerán la señal y entonces, sí, esa vez será.
La búsqueda amorosa. Una curiosa, constante experiencia humana que demanda energía, consume sueños, alimenta desencantos, fomenta ilusiones, impulsa audacias, motiva frustraciones, alienta expectativas.
Todo lo que necesitas es alguien a quien amar, dicen las canciones, los poemas, ciertos gurúes y los consejos del entorno mejor intencionados. Tus heridas sanarán cuando alguien te ame, auguran. Hay una promesa que se nos hizo a cada uno en algún momento (¿quién?, ¿cuándo?, son respuestas personales). Esa promesa dice: encontrarás tu amor.
Y allí andamos, buscando. Buscando para encontrar. Es tan imperiosa la promesa en la que creímos, que la búsqueda amorosa rara vez admite la posibilidad de finalizar “sin éxito”. ¿Qué es el éxito? ¿Encontrar sí, o sí?
¿No permanecer sola/o más tiempo del que pueda resultar extraño a la mirada de los demás? ¿No estar solas/os mientras que hay otras que han consumado su encuentro?
Si busco para encontrar, más tarde o más temprano encontraré.
Porque “el que busca encuentra”.

Lo que no se puede anticipar es qué, a quién, cómo, para qué, para
cuánto, a qué precio.

Cuando me obligo a una búsqueda afectiva, impulsada por mi hambre de cariño – por creencias – por mis presiones internas – por presiones externas – por expectativas exageradas – por temores propios – , estoy “condenada/o” a encontrar. Desde el punto de vista pragmático, mi experiencia habrá sido exitosa, aunque
probablemente haya olvidado mirar al otro, y mi búsqueda se convertirá en un círculo perfecto y riesgoso. Como el sediento en el desierto, puede ser que haya encontrado un espejismo, apenas reflejo distorsionado de mis ansias.
Imagino tu cuestionamiento en este momento, ¿qué tiene de malo buscar alguien a quien amar y por quien ser amad@, acaso debo quedarme inmovilizad@, cultivando mi propia infelicidad?

Mi respuesta es: las búsquedas mueven al mundo, lo transforman, lo enriquecen. Nuestras propias exploraciones nos convierten en los mejores, en los más autorizados cartógrafos de nuestra existencia.
También creo, que son las búsquedas “no condicionadas”, abiertas, las que nos permiten exponer nuestra creatividad, nuestra depurada intuición, nuestra sensibilidad más fina.
Si busco un amante preconcebido, sólo podré ver lo previsto. Estaré ciega ante la diversidad, ante lo diferente, ante lo imprevisible, ante lo insospechado. Me encontraré prisionera de mi urgencia, de mis esquemas, de las exigencias internas que proyectaré sobre la otra persona. Veré lo que quiero ver.
Muchísimas/ se lamentan “tengo una increíble mala suerte en mis elecciones”
¿Tienen mala suerte? ¿Acaso no se proponían encontrar a alguien? Y lo encontraron. Y encontrarán a otro, y a otro. Buscaron sin libertad para no encontrar. En realidad el encuentro con otro, es una de las más delicadas, fascinantes y sagradas obras de ingeniería espiritual, que pueden acontecer en la experiencia humana.
Un error de apreciación, una señal ignorada, una maniobra forzada, producen derrumbe, el dolor, la frustración, la herida en el alma.
El encuentro es mucho más que la simple coincidencia en un lugar y en un momento. Una verdadera concurrencia empieza a producirse cuando dos personas pueden permanecer una ante la otra exponiendo progresivamente sus diferencias, sus aspectos incompletos, sus características singulares, sus cualidades intransferibles, sus necesidades impostergables, sus recursos propios, sus facetas inexplicables, sus rasgos inesperados, sus atributos incomparables. Cuando siendo lo que son y no los que deberían ser, pueden elegirse y ser elegidos.
Nada de esto puede saberse ni garantizarse ni predeterminarse, al iniciar la búsqueda.

El encuentro, puede ser uno de los resultados posibles de la búsqueda. Otro (menos valioso) consiste en el sólo hecho de explorar. No toda búsqueda que culmina en la fusión con otro, es exitosa. El verdadero encuentro, nada tiene que ver con la simbiosis que elimina lo distinto y establece un espacio indiscriminado en
donde alguna vez hubo dos potenciales sujetos amorosos.
Suele ocurrir que la búsqueda más fecunda, la que culmina en el encuentro con un sujeto amoroso, es la que no se emprende.
O, mejor, la que no se advierte. Cuando más intensa, profunda y sincera es mi exploración interior, cuando más comprometido y honesto resulta el encuentro que soy capaz de sostener con mi propia identidad, más afinados están mi atención, mi intuición, y los recursos de mi inteligencia y de mi espíritu para conducirme a
un encuentro con otra persona.

Y este ejercicio no necesariamente es percibido ni ofrece indicios a la mirada
exterior, a la expectativa, a la exigencia, al deseo o a las prescripciones de los otros. Por el contrario, muchas búsquedas, son ejercicios de fuga, internas o externas. Huyo de mí, del encuentro pendiente conmigo, corro hacia alguien.

Si es necesario me convenceré de que amo a esa persona. O creeré que me ama.
Cuando el primer paso de una búsqueda no es el encuentro previo con mis propias necesidades, recursos, capacidades, gustos, sentimientos, emociones, sensaciones, y registros, crecen las posibilidades de que el intento sea vano o ilusorio.

Una vez producido el aparente “encuentro”con la persona – objeto encontrada no tarda en perder su significado e inmediatamente surge la “necesidad” de apartarse de ella y volver a buscar. Abandono o soy abandonada.
La mitología del final feliz: está impuesta con tanta fuerza en nuestra cultura amorosa, que de ella se alimenta la obsesión por la búsqueda del amado predestinado.

La urgencia por ese tipo de final, hace que las búsquedas se hagan en una sola dirección, con un solo objetivo, y en un tiempo limitado.

El paisaje que nos rodea está saturado de “últimos trenes” que descarrilaron, y de sus víctimas. Nuestra mala educación amorosa, nos enseñó que es preferible estar mal acompañada antes que sol@.
Los que tienen pareja, aunque no los una el amor sino el espanto, son “exitosos” y los que no, “fracasan”. Es fácil comprender cómo, bajo el dominio de esas creencias, la búsqueda obsesiva, se torna más importante que el encuentro nutricio, sanador, complementario, integrador, plenamente amoroso.
Sergio Sinay

Sólo por hoy

 

Sólo por hoy

Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de toda mi vida de una sola vez.

Solo por hoy, tendré cuidado de mi aspecto, seré cortes con todos, no criticaré a nadie  y únicamente pretenderé mejorarme a mi mismo.

Solo par hoy, procuraré adaptarme a las circunstancias sin pretender que todas ellas se adaptan a mis deseos.

Solo por hoy, dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que si es necesario como si es un buen alimento para el cuerpo, también es necesaria la buena lectura para la vida del alma.

Solo por hoy, haré una buena acción y no le diré a nadie.

Solo por hoy, seré feliz con la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en la otra vida, sino también en ésta.

Solo por hoy, me haré un programa detallado, quizá no lo cumpla pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades, la prisa y la indecisión.

Solo por hoy, creeré en la buena providencia de Dios, y que ella se ocupe de mí, como si nadie más existiera en el mundo.

Solo por hoy, no tendré temores de nada en particular, no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de crear en la bondad.

Solo por hoy, pensaré en lo que tengo y que a pesar de todo, a otros le falta.

Solo por hoy, haré todo eso y pensaré que solo debo hacerlo por un día, sin descorazonarme al pensar que debo hacerlo durante toda la vida.

PNL – Tu visión. Qué esperas de ti mism@

Expectativa, significa el deseo de producir un resultado o acontecimiento determinado, Nos permiten diseñar nuestra vida, influyen en nuestro comportamiento y están condicionadas por nuestras creencias, sean estas expansivas o limitantes.

Las expectativas pueden ser positivas o negativas si apoyan los resultados deseados o bien generan oposición. Si son contradictorias pueden crear conflictos internos. En este aspecto la PNL nos proporciona herramientas para trabajar sobre ellas directamente.

Sabias que:

Cuando tenemos expectativas de logro nos sentimos confiados frente a los objetivos que nos proponemos, nos motivamos, aceptamos los desafíos, descubrimos nuestro potencial, liberando energía, tenemos sentimientos esperanzadores y reforzamos nuestras creencias expansivas.

Por otra parte:

La ausencia de expectativas conduce a la desesperanza, apatía, impotencia, ausencia de mérito, insatisfacción, incapacidad de liderar nuestra vida, nuestras creencias son limitantes.

Richard Bandler co-fundador de la PNL dice “Los contratiempos requieren una planificación adecuada’’. Cuando nos anticipamos con una expectativa de éxito o fracaso ésta se convierte en una profecía de auto-realización.

Para la PNL las expectativas son un ejemplo de la relación entre nuestro mapa de la realidad, mundo interno y la realidad misma, el mundo externo.

Todos tenemos expectativas y esperamos que el mundo se adapte a ellas, muchas veces cuando no hay correspondencia entre ambos se producen las desilusiones.

La CREATIVIDAD juega un papel muy importante en nuestro desarrollo de cómo se construya nuestra vida hacia adelante, dado que cuanto más pueda una persona ver, oír, sentir con su imaginación un estado deseado, más poderosas serán sus energías vibratorias, por el contrario si disminuyen las representaciones sensoriales en consecuencia se debilitarán.

Por ello conectarnos con los sentidos constituye un marco muy poderoso para nuestras experiencias.

Nadie se eleva más allá de sus expectativas.

Si aspiras poco de ti darás poco.

Si piensas en grande alcanzarás grandezas”

Una vida saludable es amarnos con nuestras elecciones diarias.

Llevar el pensamiento positivo a un nuevo nivel: el amor a uno mismo como receta para disfrutar de una óptima salud física, mental y espiritual.

Para disfrutar de auténtica salud y bienestar, debemos amar lo que somos, somos esa mágica combinación de pensamientos, palabras y acciones, y ellas comienzan para con nosotros, cada mañana, ámate, en cada alimento que consumes, en una caminata, en tu propia respiración consciente, conseguirlo pasito a pasito, alimentación, peso, conexión con el cuerpo, meditación, amar tu trabajo, remedios caseros… Inventa tus propias afirmaciones, anímate a mimarte amarte por dentro y por fuera, pues ello nos ayudarán a hacer las paces con el espejo.

Amarse a uno mismo a través de las elecciones que hacemos a diario: ese es el auténtico secreto de la salud, la belleza y la paz interior. 107.jpg